
(THIS SPANISH-LANGUAGE VERSION OF THE ORIGINAL ARTICLE WAS LOVINGLY TRANSLATED BY MARIA VIGO MCMACKEN.)
De la Cuna a la Tumba: "La Realidad Detras Comer "Humanitariamente.”
por Colleen Patrick-Goudreau
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Colleen y Samson. Samson fue rescatado de un programa en una escuela de |
Me resta todavía conocer a una persona que no es vegetariana a quien no le importe en nada el método presente de tratar a animales criados y matados para el consumo humano. Hasta gente que come carne, conciente hasta cierto punto de que la experiencia es desagradable para los animales, objetan el abuso y la crueldad innecesaria. Estos dicen que compran solo carne “humanitaria," huevos provenientes de gallinas “con libertad de movimiento” y leche “orgánica," percibiéndose a ellos mismos como consumidores éticos y considerando los productos mencionados como la meta final en la lucha en contra la crueldad hacia los animales. A pesar de que anualmente matamos 10 millones de animales terreros con el propósito de aplacar nuestro apetito, nunca cuestionamos cuan absurdo es este sagrado ritual en nuestra sociedad. En lugar, nos absolvemos de ese reconocimiento seleccionando lo que nos hace sentir menos culpables, nunca realizando la paradoja que implica la frase “matanza humanitaria," y nunca verdaderamente entendiendo la magnitud que tiene la experiencia para los animales, empezando en su cuna (domesticación) y terminando en la tumba (el cuerpo humano).
Las factorías modernas de animales no se asemejan en nada a su idealización en los cuentos de niños y en los anuncios comerciales, y hay también mucha mal interpretación con relación a la práctica y a los principios implicados en una operación “humanitaria." El muy poco apetitoso proceso de convertir animales vivos en partes aisladas y en pedazos molidos de carne comienza en su nacimiento y termina en su juventud, ya que los animales son bebes todavía cuando son sacrificados, no importa si el método de crianza de estos animales es convencional o bajo sistemas que se describen como “humanitarios,” “sostenibles," naturales," “con libertad de movimiento," “sin jaulas," “criados con herencia," “alimentados con hierba,” o “orgánicos."
No obstante el tamaño de la empresa, la manipulación del sistema de reproducción de animales para la ganancia humana es la esencia al caso de la industria agrícola de animales. El mantenimiento de caballos sementales, la estimulación de órganos genitales, el recogido del semen, la castración de los machos y la inseminación de las hembras no es precisamente lo que esta en las mentes de las personas cuando se sientan a comer. A los animales se les somete a soportar el proceso tan estresante, doloroso, y humillante que es la inseminación artificial. La industria lechera describe la forma de amarrar al ganado como “cremallera de rapto”; “pavos naturales” tienen que ser inseminados artificialmente porque sus pechos son tan enormes que no pueden acoplarse del modo usual, y las granjas de huevos de gallinas “con libertad de movimiento” perpetúan crueldad inimaginable cuando le compran sus gallinas a los criaderos de huevos que anualmente matan millones de pollitos de un día de nacidos.
Morir Para Vivir
Las personas que hablan de carne “humanitaria” a lo que verdaderamente se refieren es a la forma de crianza de los animales--no a la forma de matanza. Esto es una diferencia muy grande. Animales provenientes tanto de granjas convencionales como de las “humanitarias”, una vez han engordado lo suficiente para ser platos de comida, sus cuerpos gastados, sobre usados de tanto producir huevos y leche, y sin uso practico adicional de la forma intencionada, como en el caso de los machos sementales en las fincas de leche, son transportados (primero al lote de alimentación en caso de “ganado vacuno”) al centro de matanza. El proceso de transportación es espeluznante, y comúnmente fatal. La única ley que “protege” a los animales durante el transporte es floja, permitiendo que tengan que soportar calor opresivo, fríos enormes, alto estrés, apiñamiento y problemas respiratorios producto de la alta concentración de amonio en la orina.
La forma en que los animales han sido criados no tiene importancia, pues todos son sacrificados para los anaqueles refrigerados de los colmados de comestibles después de pasar por centros mecanizados de matanza donde sus vidas terminan en forma brutal. Legalmente, los animales se supone sean sacrificados en centros que han sido certificados por el departamento de agricultura de los Estados Unidos, pero en estos, actos horrendos de crueldad ocurren diariamente. Muchos trabajadores, empezando por aquellos de los centros de matanza y terminando con los inspectores de carne han admitido públicamente ser testigos de ahorcamientos, el golpeos, el escaldamientos, despellejo y acuchillamiento de animales vivos, completamente concientes.
Cuando decimos que comemos carne de “animales criados humanitariamente” dejamos violento, una parte inmensa del proceso fuera de la ecuación. La matanza de animales es un acto sangriento y violento, y la muerte no viene fácil para aquellos que desean vivir.
Nacer Para Morir
Aun cuando no deseamos concebir que somos la causa del sufrimiento ajeno, nuestro
consumo de carne, leche, huevos y otros productos de animales perpetúan la violencia
sin sentido y crueldad innecesaria que es inherente al cultivo y sacrificio deliberado de los animales para el consumo humano. Si no hubiera problema con ello, no tendríamos que inventar tantas excusas y justificaciones. Bailamos alrededor de la verdad poniéndole la etiqueta de “humanitario” a nuestras opciones, y tratamos de encontrar compromisos para así tener para así tener la carne y comerla también.
Los problemas fundamentales con los que nos encontramos no surgen de cómo criamos animales, pero porque los comemos. Claramente podemos sobrevivir sin ellos---de hecho prosperamos---en una dieta basada en plantas; no necesitamos matar animales para estar saludables, y de hecho, la grasa y proteína de animales están vinculadas a muchas enfermedades humanas. Que se dirá de nosotros, que cuando se nos ha dado la oportunidad de prevenir crueldad y violencia escogemos declinarlas---por razones de tradición, cultura, conveniencia o placer? No encontramos las contestaciones que buscamos porque nuestras preguntas son erróneas.
El propósito del concepto de la “crianza humanitaria de animales” es simplemente aliviar nuestro sentido de culpabilidad, pues en realidad no reduce el dolor actual por el que pasan los animales. Si verdaderamente deseáramos que nuestras acciones reflejaran la compasión que decimos tener por los animales, entonces la contestación es simple: pararíamos de comerlos. Es posible que este concepto sea considerado algo más que solo una racionalización y respuesta misericordiosa a un ritual violento y vacuo. Cada animal nacido en el mundo y usado para sacrificar su carne, huevos o leche—para ser matado para placer humano—tiene el mismo deseo de conforte maternal y protección, la misma habilidad para sentir dolor, el mismo impulso para vivir que tiene cualquier otro ser viviente. No hay nada humanitario en el cultivo de animales solo para matarlos, y no hay nada humanitario en terminar la vida de un animal saludable en su juventud. Conclusión: no hay nada humanitario en comer carne.
Colleen Patrick-Goudreau es la fundadora de “Cocineros con Compasión” (http://www.compassionatecooks.com), establecido para estimular a las personas a elegir alimentos a base de información, y para aclarar mitos existentes sobre la alimentación sin productos de animales. Po rmedio de clases de cocina, podcasts, artículos, y su primer novedoso DVD de cocina, ella comparte el disfrute y los beneficios de la dieta basada solo en plantas. Favor de contactarla por medio de colleen@compassionatecooks.com.